MINI VINEXPO en ARGENTINA

Volvió luego de tres años la degustación de las bodegas que conforman el Clos de los Siete. En formato Feria se presentaron. cada una de ellas, y en exhibición, cada uno de sus vinos.

Recordemos que el “Clos” es un consorcio de bodegas situado en Vista Flores, Tunuyán (Valle de Uco) Mendoza,  que lo integran (el nombre de la bodega, seguido el nombre de la familia y el de las bodegas que poseen en Francia):

DiamAndes: familia Bonnie, Chateau Gazin Rocquencourt y Chateau Malartic Lagraviere

Cuvelier Los Andes: familia Cuvelier, Chateau Leoville Poyferre y Chateau Le Crock

Monteviejo: familia Parent, Chateau La Violette, Chateau Le Gay y Chateau Montviel

Rolland: familia Rolland Chateau Fontenil

Cuatro familias de Burdeos (Francia) a las que convenció Michel Rolland para invertir en Argentina a finales de la década del ’90, donde compraron 800 ha.

Sus vinos de producción francesa y nacional al alcance de la mano.

Todos para poder degustar, y con la presencia de sus propietarios y enólogos argentinos, Adrián Manchón (Cuvelier), Rodolfo Vallebella (Rolland), Marcelo Pelleritti (Montaviejo) y Ramiro Balliro (DiamAndes), con quienes pudimos compartir cada una de sus creaciones.

30 vinos nacionales y otros 10 franceses fueron de la partida, con la presencia también de Michel Rolland, centro de atención de la reunión en donde junto a Dany, su esposa, se comportaron como anfitriones de la exposición.

Muchos vinos que impactaron, entre ellos Cuvelier Grand Vin 2009 (increíble viveza y con capacidad de guarda), Mariflor Camille, Theo y Rafael (todos vinos para guarda, con muy buena potencia y elegancia), Lindaflor La Violeta Malbec 2012 (impresiona la opulencia de todas sus notas), DiamAndes Gran Chardonnay (complejo, fino y de atrayente equilibrio), elegí algunos pocos, pues la cualidad repetida es la fineza.

Una de las estrellas de la tarde fue la vertical de Clos de los Siete: 2006, 2011, 2013, 2016 y  2017, la primera de ellas una verdadera joya.
Recordemos que este vino se elabora con las uvas de las cuatro bodegas, y se elige el corte de acuerdo a la mejor calidad de cada una de ellas.

En una distendida conversación con Michel Rolland acerca de la situación de las modas en los vinos argentinos, nos contó que continuará con la elaboración de vinos potentes e intensos, a pesar de esta moda, de productos más frescos, con mayor acidez y rasgos herbales. «Después de casi 50 años de vida profesional he visto 30 caminos diferentes, porque siempre se busca algo nuevo, pero la tendencia de hoy es una tendencia chica, no es mucho vino que se elabora en ese estilo. Fijate las bodegas importantes de Argentina (Trapiche, Catena, Salentein) cuantos vinos tienen así, ninguno.» «Son algunos jóvenes que piensan, y tienen razón de pensar, cómo se puede evolucionar. El día que hagamos un vino como el Clos de los Siete, bien fresco, ácido, del que elaboramos 1 millón de botellas, y los vendamos, podré cambiar de idea»

Saltamos al mercado conveniente para Argentina, interno o externo. Ha tenido suerte nuestro país, nos cuenta, porque siempre tuvimos  muy buen consumo de vino. «Cuando comencé a hacer vino para mi, allá por finales de los ’90, pensé que tratar de competir con bodegas como las antes nombradas más Lagarde o López, me iban a matar (sic). Allí me convencí de exportar, de hacer un sabor para vender fuera del país, comencé a pensar en el Clos y en otros vinos. Llegó la crisis del 2001/2002, se nos vino encima, y con más razón, pues las grandes también tomaron ese rumbo. Hoy volvimos a estar en crisis y tenemos dentro del Consorcio un 25% de nuestra producción en el mercado interno, así que estamos muy contentos.»
Ante nuestra consulta sobre la diferencia en el consumo per cápita, en menos, entre 2000/2018 asiente, pero nos cuenta que casi dos décadas atrás la mayoría de eses vino era de tetra brik o finitos (como se decía). Al 2018 la porción de vinos de gamas mas altas creció, y mucho. A grupos como el Clos no los ha afectado tanto la baja del consumo. Definido en sus palabras que «globalmente se está consumiendo mucho menos, pero bueno, de mejor calidad».

Cuando lo consultamos acerca de las cosechas de Val de Flores, de su propia bodega, le hicimos mención a los diferentes grupos que detectamos en sabores. 2010, 2011 y 2012 con un estilo bien definido, «rollandiano», 2013 y 2014 con taninos ya más domados, no tan intensos y menor estructura. Según nos cuenta, es un tema exclusivamente de año de cosecha, de diferentes actitudes climatológicas. Poseen naturalmente menos taninos, sólo esa es la diferencia. Pero no por ello tendrá menor guarda, aseguró que será igual. Cosechas 2015 y 2016 no fueron fáciles y recién vuelve al estilo de las ’10, ’11 y ’12 en las de los años 2017, aunque no tanto, la 2018 puede ser la mejor cosecha y quizás también la 2019, un peldaño por debajo. «Nada cambió en nuestro estilo».
Nuestra conversación culmina con las particularidades del Mariflor Sauvignon Blanc, del que apreciamos no explote la nota herbal o vegetal ni el ácido, sino el equilibrio. Y nos cuenta que hoy podríamos hacer una vertical y veríamos que su primer cosecha 2010 aún está vivo.
Le pedimos que nos cuente acerca de las diferencias que él nota entre los Malbec de Valle de Uco y de Luján de Cuyo. Su respuesta, «aunque mi preferencia es Valle de Uco, por potencia, lo diferente es la elegancia conseguida en Luján de Cuyo, donde he elaborado en varias bodegas, sin la fuerza del Valle de Uco. Diferencias como comparar Pomerol y Pauillac. Hay clientes para las dos regiones. Acá es lo mismo. El trabajo en los vinos de uvas de Valle de Uco es en bodega, para que las notas de salvajismo y extrema potencia se vean al menos, atenuados».  También hablamos de lo diferentes que son los vinos del Valle Calchaquí respecto de las otras regiones de Argentina. Que cree que existe una «rusticidad buena», que es la marca del lugar. Y que se comete un error al querer extremar los métodos para hacer más finos los vinos con menores extracciones, y que de esa manera se logran «vinos flojos, más flaquitos» y se pierde el encanto del Valle.

Nuestra conversación finaliza con el comentario acerca de haber degustado para la Guía de Malbec 2019 el Mariflor Camille 2009, para lo que exclamó que en diez años estaría aún mejor.
Hablamos de calidad.